Certamen de microrrelatos

GANADORES DEL CERTAMEN DE MICRORRELATOS AF-2020

Estos son los 10 microrrelatos finalistas del certamen (por orden alfabético en cuanto al título del relato):

1. AMIGAS (Mirella González Barbacil) (España)

2. EL SEGUNDO PASAJERO (Marcelo Medone) (Argentina)

3. EL SEÑUELO (Ernesto Tubía Landeras) (España)

4. LA CAMPANA (Bruno León Zárate) (Argentina)

5. LA FOTO (Claudio Mamud) (Argentina)

6. LA PLAGA (Virginia Martínez Giménez) (España)

7. REPARACIÓN (Karin Kutscher Tardón) (Chile)

8. TE ACOMPAÑO EN EL SENTIMIENTO (Raúl Garcés Redondo) (España)

9. VISITANTES (Álvaro Calvete Aguilar) (España)

10. WIFE.EXE (Aarón Vázquez Enero) (España)

A continuación publicamos las obras y autores ganadores del certamen. Los tres microrrelatos se publicarán en el libro memoria del festival:

MÍSTICO LITERARIO (1º Clasificado).

AMIGAS (Mirella González Barbacil) (España):

Mabel y yo hemos sido las mejores amigas desde parvulario. Amistad que ha trascendido a través de los años de niñez, adolescencia, juventud y hasta el momento presente.

Era encantadora, una chica dulce y abierta. Pero Mabel veía fantasmas donde solo había aire. Desde que la conozco había sido así. Aunque de pequeña sus padres apenas le dieron importancia, ¿qué niño no tiene amigos imaginarios?. Pensaron que con los años se le pasaría. Estaban equivocados.

Mabel lejos de mejorar, empeoró. Me entristecía terriblemente verla así, angustiada porque nadie quería creerla, ni siquiera yo, a pesar de que me esforzaba por tratar de entenderla.

Y cada vez eran más frecuentes los días en los que me reprochaba dolida que ni siquiera yo estaba de su parte. Pero, ¿qué podía hacer? ¿seguir alimentando esa locura? No era sano. Aún así no quería perder a mi amiga.

Comenzó a perder peso, las ojeras bajo sus ojos se acentuaron. No sabía qué hacer para ayudarla, entendía a su familia y a su marido. Por eso, después de darle muchas vueltas, me decidí a animarla a ver a un psicólogo, podría ayudarla a superar esa absurda obsesión con los fantasmas que decía que veía. Eso tenía que acabar.

Mabel me miró horrorizada, ¿un psicólogo? ¡Ella no estaba loca!. Me costó un mundo convencerla de que ir al psicólogo no era sinónimo de estar loco. No sé cómo logré que aceptara. Pero lo hizo.

Tras varias sesiones Mabel comenzó a mejorar. Irónicamente yo empecé a sentirme mal. Algunas mañanas me sentía débil, me costaba salir de la cama, otras veces me sentía mareada sin motivo alguno. Pero no le di importancia. Hasta que fue demasiado tarde.

Como todos los viernes a las cinco de la tarde desde hacía años, habíamos quedado para tomar nuestro café semanal, ponernos al día y contarnos novedades.

Mabel ya estaba allí. Me senté frente a ella, me sentía peor que nunca.

Le hablé pero no me contestó. Era como sino pudiera verme, como si yo no estuviese allí. Y entonces lo entendí.

El fantasma era yo. Yo era su amiga imaginaria.

2º Clasificado.

LA FOTO (Claudio Mamud) (Argentina):

Tocó el timbre con miedo. El momento que tanto pensó había llegado. Debía contarle a su suegra que su hija, su amada esposa, la mujer que más había querido en su vida, hacía ocho días había fallecido durante una operación.

Demoró contarle la trágica noticia porque sabía de la frágil salud de la señora, que rondaba los ochenta y cinco años.

Ella lo recibió con una sonrisa. Le preparó un té con galletas de chocolate, que había hecho especialmente para él. Sabía que eran las que más le gustaban.

Antes de comenzar a hablar, la mujer le mostró una foto que tenía a un costado. Era un selfie . Allí se veía a su esposa junto a ella en el mismo comedor en donde ahora estaban. Ambas sonreían. A él le impresionó que su amada tuviera puesto el vestido rojo con el que ingresó al sanatorio para operarse.

Conmovido, sólo pudo murmurar:

 —Es una foto maravillosa…

 —Sí… maravillosa… esa es la palabra —susurró la mujer emocionada.

 Para salir de ese estado, el hombre comenzó a contar de sus hijos, de cómo uno había ganado un concurso de poesía y cómo el otro había participado de un partido de futbol como arquero.

Pensó que había llegado el momento y comenzó:

 —Mire, Amanda… tengo que contarle algo triste…

 La mujer lo interrumpió. Puso una mano sobre el brazo de él y le dijo amorosamente:

 —Ya lo sé, querido… esta foto nos la sacamos ayer.

3º Clasificado.

EL SEGUNDO PASAJERO (Marcelo Medone) (Argentina):

Después de décadas de aislamiento y atraso tecnológico, el alto mando chino está dispuesto a demostrar que su país puede ser pionero en muchas áreas y ganarles a los norteamericanos y a los rusos en cualquier terreno. Ya no se trata solamente de llegar a la luna o a Marte: han demostrado con creces que están a la par que las naciones más avanzadas en la nueva carrera espacial, que se está volviendo un actividad superpoblada, con la incorporación de los israelíes, los japoneses, los indios y los emiratíes.

Por eso, se aventuraron en un campo totalmente nuevo de búsqueda y exploración. Deciden no posponer más la prueba que vienen preparando desde hace años: el primer viaje en una máquina del tiempo. No van a enviar a un robot o a un dron. Necesitan algo que cause más impacto publicitario: un ser vivo inteligente. Un humano sería demasiado arriesgado para empezar. Por eso, este viaje pionero va a ser tripulado por un mono Rhesus llamado Zong, provisto de un collar con una minicámara para registrar todos sus movimientos y comunicar al mundo las novedosas imágenes.

Casi aplazan nuevamente la salida porque el crononauta se muestra inapetente: le ofrecen una banana y la hace a un lado. Sospechan que Zong está nervioso por los preparativos. Lo revisan pero no evidencia signos de enfermedad, así que lo suben a la máquina y lo envían para atrás en el tiempo 66 millones de años, a fines del Período Cretácico. Quieren ver cómo eran los últimos días de los dinosaurios, justo antes de que se extinguieran.

Cuando los científicos están festejando el Año Nuevo Chino, en enero de 2020, el mono viajero les envía las primeras imágenes de un vigoroso Tiranosaurio Rex caminando entre los matorrales. No podían haber logrado un mejor éxito propagandístico. Las autoridades chinas están más que felices.

Lo que no saben es que Zong ha perdido los sentidos del gusto y del olfato, de ahí su inapetencia. Lleva como polizón a un virus oriundo de Wuhan. No hacía falta nada más que un virus nuevo para acabar con los dinosaurios.

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