Certamen de microrrelatos

GANADORES DEL CERTAMEN DE MICRORRELATOS AF-2021

Estos son los 10 microrrelatos finalistas del certamen (por orden alfabético en cuanto al título del relato):

1. #TEQUIEROPAPÁ (Álvaro Calvete Aguilar) (España)

2. AQUELLOS OJOS MUERTOS (Yolanda Fernández Benito) (España)

3. EL 4TO. 13 (Bárbara Schtirbu) (Argentina)

4. EL FUNERAL DE LAS HADAS (Noel Bellido Tejado) (España)

5. EL TIEMPO ES SEGURO (Juan J. Trillo) (España)

6. LA VENTANA (Lorenzo Muñoz Valdivia) (España)

7. MONSTRUO (Igor Rodtem) (España)

8. NUNCA MÁS (Gustavo M. Magallanes) (Venezuela)

9. OLA DE CALOR (Ana María Abad García) (España)

10. PESADILLA (David Conde Vitalla) (España)

A continuación publicamos las obras y autores ganadores del certamen. Los tres microrrelatos se publicarán en el libro memoria del festival:

MÍSTICO LITERARIO (1º Clasificado).

AQUELLOS OJOS MUERTOS (Yolanda Fernández Benito) (España):

Pasó horas observando aquellos ojos muertos antes de decidir que quería ser aquella criatura. A menudo observaba furtivamente a los niños a través de las ventanas de sus dulces hogares ansiando sentir el cariño de unos padres .

Se apuró para evitar que el cadáver se malograse. Cargó el cuerpo hasta la cabaña de la vieja convencido que una vida llena de amor merecía el precio que estaba a punto de pagar .

Aunque la bruja no entendía qué se le había perdido a un trasgo en el mundo de los humanos, no dudó en complacerle exigiendo como pago aquel áspero pellejo que ya no iba a necesitar. Un sencillo conjuro bastó para que su alma ocupase el cadáver hallado en el bosque .

En apenas dos días el trasgo, que ahora era un precioso niño de siete años, dominaba los movimientos de su nuevo cuerpo. No conseguía hablar, pero supuso que lo atribuirían al susto por haber estado perdido tanto tiempo en aquel terrorífico bosque .

Ilusionado, llegó hasta la plaza del pueblo. La primera mujer que le vio dio un grito y se santiguó. Pronto todos se arremolinaron a su alrededor. El trasgo se sorprendió al ver que el regreso del niño perdido no causaba alegría en sus paisanos y no entendía el porqué de sus lamentos y miradas lastimeras. Aunque lo intentaron, no pudieron evitar que viese al hombre y la mujer que se balanceaban ligeramente mientras colgaban de una cuerda en un rústico patíbulo. Cuando se enteró de que aquellos eran los padres del niño cuyo cuerpo ahora poseía y que habían confesado que mataron y abandonaron a su hijo en el bosque ya era tarde. Intentó escapar y regresar al bosque, pero aquella horda de humanos se lo impidió .

Nadie quiso hacerse cargo de un niño marcado por la desgracia y acabó en un hospicio donde el amor y las risas brillaron por su ausencia. Nadie se extrañó cuando encontraron su cuerpo inerte colgando de una cuerda en su fría habitación.


2º Clasificado.

MONSTRUO (Igor Rodtem) (España):

El inspector sorteó los cadáveres ensangrentados de los padres y se sentó junto al hijo, que no aparentaba más de ocho años. Le tocó el hombro levemente, en un intento de consolarle, pero el pequeño parecía estar en un estado catatónico. Los agentes de policía lo habían encontrado ahí mismo, sentado ante los cuerpos sin vida de sus progenitores, y todo apuntaba a que había presenciado su asesinato. Sin previo aviso, alzó un brazo con brusquedad y señaló el armarioPasó horas observando aquellos ojos muertos antes de decidir que quería ser aquella criatura. A menudo observaba furtivamente a los niños a través de las ventanas de sus dulces hogares ansiando sentir el cariño de unos padres .

—Ahí está el monstruo –dijo, sin mostrar sentimiento alguno en su rostro.

—¿Qué monstruo? –preguntó el inspector, pero ya se había incorporado y acariciaba con suavidad su revólver, perfectamente enfundado.

—El que mató a papá y mamá…

El inspector hizo unos gestos a un par de agentes, para que estuvieran alerta y se dirigió entonces con sigilo hacia el armario. Con mucho cuidado, lo abrió…

Le pareció ver una sombra que se movía dentro del armario. En la penumbra fue incapaz de distinguir qué era, pero le dio la sensación de que se le echaba encima rápidamente, por lo que, merced a su aguzado instinto policial y gracias a los muchos años de experiencia en el cuerpo, desenfundó su arma y disparó en tres ocasiones en apenas un leve pestañeo .

Sonó entonces el estridente ruido de cristales rotos y el inspector comprendió al instante que había disparado contra su propio reflejo. En efecto, un espejo hecho trizas es lo único que quedaba dentro del armario. Algunos pedazos habían saltado por los aires, alcanzándole y causándole pequeños cortes sin importancia, pero su mayor preocupación era que el niño estuviera a salvo. Se giró, para comprobar su estado, y pudo observarle jugueteando cuidadosamente con uno de los trozos del espejo, del tamaño de un pequeño bloc de notas, aunque de corte irregular .

—El monstruo –dijo el crío, señalando su propio reflejo–. Aquí está el monstruo.

3º Clasificado.

EL 4TO. 13 (Bárbara Schtirbu) (Argentina):

En ese departamento se escucha música todo el día. Desde que la familia se mudó, jamás volvió el silencio al pasillo del 4to.piso.

Todos los géneros, todas las décadas, todos los idiomas, aunque no reconozco ninguna de esas voces y estrofas. Nunca vi entrar o salir a nadie del 4to. 13; ni siquiera el encargado los ha visto desde que llegaron hace más de seis meses. Escuchó el camión llegar y bajar muebles, pero todavía no se cruzó a ninguno. Desde mi ventana, que da al pulmón del edificio, observo las persianas a medio levantar y una luz muy débil que se enciende tarde de noche. Es en esas horas del descanso cuando suenan las melodías más tristes, melodías sin letra. Cada tanto la persiana está un poco más alta, y ahí puedo alcanzar a ver un par de figuras en sombras moviéndose por las habitaciones. Me empieza a angustiar la música; hoy voy a tocar a su puerta por primera vez. Sé que no van a abrirme, y también sé que van a estar ahí. En ese departamento pegado al mío habita una familia de canciones muertas que nadie ha querido revivir con su canto.

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